domingo, 12 de julio de 2009

Que feo...

Que feo no poder hacer o decir algo porque la otra persona va a pensar que lo haces o decis por otra cosa.

Y que feo saber que no me equivoco y que es una realidad con la que convivo desde hace 19 años...

...pero no culpo a los desconfiados, la gente se fue ganando el derecho a serlo gracias a las miles de malas intenciones de miles de personas.

Tal vez estas leyendo esto y pensas que hay algo que no te estoy diciendo por este motivo. No tengas dudas, hay algo que no te estoy diciendo, ni a vos, ni a ella, ni a la otra, ni a el otro, ni a nadie.

Tal vez llegue el dia en que la gente vuelva a ser sincera y podamos decirnos las cosas sin cuidados... bah, espero.

2 comentarios:

  1. Hoy en día la apatía constante y la sobreexposición virtual conlleva el predominio de diálogos superficiales que se basan en trivialidades muchas veces crueles y despiadadas por aburrimiento, lo que culmina en la muerte de la amistad y de las charlas profundas que realmente indiquen y provean un conocimiento detallado de la otra persona. Si no conocemos al otro nunca vamos a confiar en el, y por eso creo que la desconfianza proviene de la superficialidad con la que nos manejamos hoy en día.

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